EL MEDIO (NO) ES EL MENSAJE

José Antonio Chacón

 

 

Se interrogaba Umberto Eco en su libro De los espejos, si la imagen refleja es un signo. Probablemente hoy se podría despejar esa incógnita afirmando, sin ninguna duda, que el signo que parece caracterizar nuestro tiempo es el reflejo de una imagen. De múltiples imágenes podríamos matizar, distorsionadas de la realidad, de una realidad que se esconde igualmente en la imagen del espejo como síntoma de la duplicación virtual de la realidad que en la especulación y simulación que los canales mass-mediáticos ofrecen y reflejan hasta ese fenómeno-umbral que, como escribiera Lacan, marca los límites entre lo imaginario y simbólico.

Es indiscutible que el espejo de nuestro tiempo imaginario son los medios de difusión masivos y la realidad virtual el corpus simbólico que desdibuja en una nueva época las especulaciones y simulaciones de la realidad que el arte ha pretendido sustentar en el ámbito de la creación y expresión como experiencia, Con Especulaciones Tete Álvarez reflexiona sobre esa experiencia de la percepción y hace una propuesta de análisis de los mecanismos que operan en la representación artística y que vienen a sumarse al interés del artista por profundizar en una línea de trabajo que inició a comienzo de los noventa y ha estado jalonada por propuestas como Pausa y Tono, Paisajes o El espectáculo debe continuar..., por citar sólo algunos de los proyectos realizados a lo largo de estos años, y que no dejan de insistir en la búsqueda de una conciencia crítica, como única vía para ser verdadero protagonista de sus actos y pensamientos.

Desde la crisis del sujeto que aqueja el pensamiento occidental y hace causa común con el más apesadumbrado nihilismo hasta la hiperrealidad de la representación como una estrategia más de los sistemas de análisis del entorno que prolifera en los discursos artísticos de la posmodernidad, la obra de Tete Álvarez despliega esa estrategia, de la que habla Baudrillard en sus textos, y que se puede rastrear, como subraya Ángel Luis Pérez Villén, en algunas de las obras de Especulaciones, concretamente en Tríptico y Espacio para la reflexión, experiencias en las que no pretende ocultar el artificio sino desvelar el simulacro sobre las estrategias de la sociedad del espectáculo en las que de alguna manera hoy se encuadra, o pretenden encuadrar, el fenómeno arte.

Las salas conventuales del CAAC se abren a esta nueva propuesta de análisis de los elementos que conforman la representación artistica presente, ahora desde un ámbito museístico que para Baudrillard no es más que un intento patológico de la cultura contemporánea de conservar, controlar y dominar lo real para esconder el hecho de que lo real agoniza debido a la extensión de la simulación. Pero por frágil y oscura que sea la relación entre el objeto de museo y la realidad que documenta, en la forma que esté exhibido o en la mente del espectador, como objeto comporta un registro de la realidad que ni siquiera la retransmisión televisiva en directo puede igualar, como expresa Andreas Huyssen. Donde el medio es el mensaje, y el mensaje es la imagen fugaz sobre una pantalla, lo real quedará siempre y necesarimente excluido, pudiéndose afirmar que ya el medio no es el mensaje, quizá una suerte de juego de prestidigitación que permite albergar ilusión y autoengaño, hacer creer como verosímil lo que no deja de ser una hiperrealización del proceso de ocultación de aquella, como mantiene Pérez Villén, ya que a nadie se le oculta la gran mentira bien contada que parece ser el arte.  

 

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